Mientras que muchas personas piensan que el póker es un juego netamente que depende del azar, en donde las personas se sientan a la mesa y dejan que el juego transcurra hasta que las cartas adecuadas llegan a su mano, hay muchos que piensan exactamente lo contrario. Las personas que adoptan esta posición defienden el hecho de que el póker es un juego en el que todo no depende del azar ni de hechos fortuitos.

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Un grupo bastante amplio de personas alrededor de todo el mundo consideran que lo determinante para ganar una partida de póker es que se tenga habilidad en el juego. Esto quiere decir que las características del juego cambiarían en la mente de las personas e incluso podría cambiar su consideración legal y pasaría e encontrarse en otra categoría de actividad.

La determinación de que la habilidad es básica para jugar al póker llegó por medio de una fórmula desarrollada por Ben van der Genugten, profesor de probabilidad y estadística en Holanda, que ha señalado en si fórmula que:

La Habilidad es el resultado del aprendizaje, lo cual se divide entre este aprendizaje sumado a la suerte.

En esta fórmula, el aprendizaje representa el valor adquirido cuando se resta al jugador óptimo del principiante, y la suerte resulta de restar la ficción menos el valor del jugador óptimo. Así, el valor del aprendizaje, es decir de la experiencia, sería fundamental para obtener los mejores resultados en el póker, ya que el aprendizaje es fundamental en la fórmula.