La mano alta en el póker
23 Nov
El contar con una mano alta en una partida de póker es siempre una alegrÃa a primera vista, pues nos asegura que vamos un paso adelante para la consecución del objetivo principal: el ganar la partida y llevarnos la mayor cantidad de dinero.

Sin embargo, una mano alta debe ser bien manejada por la persona que la posee. De lo contrario el paso adelante con el que contaba para ganar el juego se puede convertir en dos pasos para atrás y entonces no se hará nada con la mano que parecÃa ser le mejor en la mesa.
Hay que tener en cuenta que si no se hacen los movimientos indicados, nuestro contrincante puede leer la jugada y bloquear cualquier intento por arrastrarlo a la pérdida, siendo más bien él el que nos haga perder dinero.
Es necesario reconocer que una mano alta, compuesta, por ejemplo, de QJ, AK, KQ, o AQ, debe ser jugada con rapidez, pero con destreza para que pueda aumentarse el stack. No es propicio arriesgarse demasiado al momento de tener que pagar el flop. Cualquier jugada errónea nos puede conducir a padecer los efectos de nuestro error al momento del turn con una apuesta que no podamos controlar.
La cuestión fundamental es no arriesgarse demasiado, pero tampoco ser muy conservador, porque en nuestra posesión, una mano alta es la materia prima que debemos forjar para convertir en un triunfo. La mano alta exige precisión y actitud para controlarlas por encima del resto de cartas del mazo.


















